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domingo, 17 de junio de 2012

Diplomado en Administración y Preservación de Archivos Digitales

En un entorno crecientemente digital, la producción de evidencia en forma de documentos, tanto a nivel organizativo como privado, y la preservación de los mismos se convierte en un gran problema que los archiveros no habían tenido que abordar anteriormente. En ese contexto, la Fundación Asmoz de Eusko Ikaskuntza ha organizado, con la colaboración del Archivo General de la Nación (México) y la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Autónoma de San Luis de Potosí, el Diplomado en administración y preservación de archivos digitales.

El programa formativo, de 160 horas, se celebrará del 3 de septiembre de 2012 al 28 de febrero de 2013,  y se desarrollará íntegramente de forma online.

Aquellas personas interesadas en inscribirse deberán rellenar el FORMULARIO disponible en la página Web  del Curso antes del 17 de agosto de 2012.


INFORMACIÓN E INSCRIPCIÓN:
http://archivosdigitales.asmoz.org/
archivosdigitales@asmoz.org
Telf.: +34 - 943212369

domingo, 8 de mayo de 2011

¿Archivar la red?

Recientemente, los National Archives and Records Administration (NARA) de los Estados Unidos han publicado unas recomendaciones acerca de cómo gestionar y conservar los documentos generados en las redes sociales, de uso cada vez más frecuente por parte de las administraciones públicas, aunque no, bien es cierto, para dejar reflejo de las funciones críticas de la administración. La iniciativa es loable, aunque, en línea con anteriores aportaciones a este blog, nos gustaría plantear algunas reticencias a la posición de NARA, siendo la primera de ellas la duda acerca de la posibilidad de archivar un espacio auto-regulado como es la nube, y la segunda la duda acerca de la utilidad de archivarla, adoptando más bien la postura de que la nube no tendría por qué archivarse, sino que debería utilizarse más bien como una máquina de archivar.

La balsa de la Medusa

Probablemente una de las pinturas más emblemáticas del Romanticismo de comienzos del siglo XIX sea La balsa de la Medusa, finalizada en 1819 por un joven Théodore Géricault. El óleo muestra a los supervivientes del naufragio de la fragata que da nombre a la obra, intentando mantenerse en unos tablones que apenas se mantienen unidos, empujados por una vela precaria. En primer plano aparecen aquellos que ya han muerto, o que atienden a los moribundos; en segundo lugar, los marineros que aún conservan las fuerzas otean el horizonte, y alguno de ellos señala hacia un cielo tormentoso, plagado de nubes negras, pero en el que se adivina un atisbo de luz. Aunque de manera más dramática y obscura, la obra de Géricault se asemeja a otra obra maestra, El paseante sobre el mar de nubes, que aproximadamente en la misma fecha finalizó el gran pintor alemán Caspar David Friedrich. En este caso, un individuo, de espaldas al espectador, contempla, desde la cima de una montaña, un cielo limpio y unas nubes blancas. Ambas muestras gráficas del pensamiento romántico nos obligan a reflexionar acerca de la posibilidad de que estemos asistiendo a un nuevo Romanticismo y, si es así, dónde se encuentra, en nuestro caso, el atisbo de luz, el cielo limpio. A pesar de que creemos que las respuestas no son en absoluto positivas, creemos que merece la pena especular sobre ello.